martes, 1 de septiembre de 2015

Lo que ella no sabe

Iban por el parque impulsados por una especie de fuerza mágica, de impulso casi inconsciente.
Ella sumida en sus pensamientos, él tripulando la nave que lo llevaba a descubrir el mundo.
El lago parecía observarlos inocuo, como si todo lo supiera y nada le importara.
Los sauces, acariciados por la brisa del otoño, peinaban las ideas que una a una iban sucediéndose en la mente de aquellos pasajeros de efímera existencia.



¿Porque en el cochecito? ¡No tía no! Siempre lo mismo…no se da cuenta que no me gusta el cochecito… ¿ves todo el trabajo que te da meterme acá? Y esos cintos horribles que me atas...¡sacame tía! ¡sacame! Y acá estoy otra vez cansado de agitar los brazos y gritar hasta quedarme rojo… sé que si lo hago durante más de tres minutos cuarenta segundos me lleva a upa...es eso…solo tengo que aguantar gritar hasta que pasemos el lago y deja el cochecito y me upa... ¡Ahí no…me cansé...otra vez me ganó! Ella y su pedagogía...que no vea la tele, que no juegue con la tablet, que no esto, que no lo otro, me agita macaquitos de colores y cuando me aburro me sienta en el coche y me lleva al parque...así es mi tía, pero es linda cuando el viento le vuela el pelo y me divierto mucho cuando me explica cómo funciona el mundo... como si yo no lo supiera... si lo que ella no sabe es que yo ya lo sé todo, el único problema es que no se hablar y cuando aprenda todo lo que ahora se, se me va a olvidar…

Dedicado con amor a mi sobrino Alfonso


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